Refuerzos en el BSN: parcho que da estabilidad y balance:

La aprobación del tercer refuerzo por la junta de directores del BSN es algo que se ha discutido por años en la liga, es por eso que la implementación para la temporada 2025 no fue una sorpresa para los que están en ella y sus seguidores.

En resumen, el consenso reciente luego de años de discusión se da ante unos factores que se han ido cocinando por los últimos 22 años y finalmente esta nueva cepa de apoderados está abrazando la idea de abrir un poco mas la liga.

Los argumentos de desarrollo no aplican al BSN que cambió su propósito en el ecosistema del baloncesto local hace 22 años con su acuerdo de afiliación como liga privada con su propia reglamentación y el golpe que fue la eliminación de la “regla Gene Bartow” que permitía a los nativos jugar en la NCAA y el BSN a la vez. Mientras el BSN buscó su manera de reinventarse, recuperarse y sobrevivir, la federación no atendió su nueva realidad, dejando completamente en mano de los clubes y dirigentes desarrollar talento local con pocas guías, llevando al desastre actual que tenemos. Eso es un tema que se debe discutir ya con el objetivo de trabajar mejor el desarrollo de los jóvenes. El BSN sí debería ser parte del desarrollo, siendo parte de los pasos finales para evaluar talento e incluirlos en la selección nacional en el formato de ventanas.

Volviendo a los refuerzos, si miramos la historia, la adición de ellos a la liga ha sido una medida utilizada a corto y largo plazo para tratar de balancear la liga. En el presente, el BSN es de las pocas ligas del mundo que puede afirmar que es balanceada y competitiva con 12 equipos. Eso se debe a la entrada de importados con las diferencias reglamentarias dependiendo de la época y los nuyoricans que han podido entrar sin limitaciones desde el 2007.

El inicio de los refuerzos en el BSN:

La llegada del primer refuerzo al BSN fue en 1947 cuando Quebradillas trae al dominicano Manuel “Varilla” Lugo, un pívot dominicano que se destacó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1946 llevando a su selección a un cuarto lugar en su debut, dirigidos por el puertorriqueño Luis F. Sambolín. Lugo fue uno de los mejores anotadores de ese torneo centroamericano con promedio de 12 puntos por juego y líder de tiros libres anotados con 26.

En aquel tiempo, el BSN se llamaba de diferentes formas en los medios y era dirigida por la FIB (Federación Insular de Baloncesto) que en su reglamentación establecía que “puede participar en nuestro baloncesto jugadores aficionados sin distinción de raza, credo político o religioso y nacionalidad”. Básicamente era una liga abierta siempre y cuando fuera un jugador aficionado. Previo a Lugo, militares norteamericanos jugaron en la liga sin problema.

La llegada de Lugo creó una controversia mayor en la isla, principalmente porque se sabía de la calidad de jugador que era y se impugnó originalmente su participación por ser “profesional”, algo que no se pudo probar. Aunque Lugo pudo jugar en 1947 y 1948, los apoderados en aquel momento inmediatamente cambiaron la reglamentación de manera prospectiva para que todo jugador que desee jugar en torneos de la FIB debe residir al menos un año previo al inicio del torneo en la isla. Esto afectó a los nuyoricans mas adelante.

El impacto de Lugo en Quebradillas fue inmediato en 1947, llevando al equipo -junto a “Teique” Linares- a una marca de 7-7, siendo Lugo el mejor anotador del BSN con 168 puntos en 14 partidos y jugando en la ronda final. En 1948 fue el primer jugador en la historia de la liga en anotar 30 puntos en un partido.

En 1963 el BSN (llamado CBS en aquel tiempo) aprobó dos importados (jugadores fuera de regla) para Quebradillas: James Scott y Julius Myers. Esto luego de que Quebradillas terminara 0-14 en la temporada anterior y hubiese vientos de receso. Ambos refuerzos dominaron, pero el equipo pirata no fue competitivo inmediatamente, terminando con marca de 5-16. En 1964 jugaron para 10-11 y 1965 bajaron de nuevo con 4-17 por la llegada tardía de Scott por sus compromisos en el Real Madrid. De todos los jugadores que Quebradillas pudo traer fuera de regla, el mas impactante fue Scott que promedió 24 puntos y 17 rebotes en su última temporada.

La historia de Quebradillas cambia para siempre en 1966 con la llegada de Raymond Dalmau. La liga siguió sumando equipos a finales de los 60 y principio de los 70, teniendo un compromiso con sus categorías menores como parte de su acuerdo de ingreso. El desarrollo consistente de nativos, junto a la llegada de nuyoricans de impacto, no tentó a ningún otro equipo a traer importados por al menos una década.

El baloncesto en Puerto Rico estaba en su punto mas alto a finales de los 70, teniendo una selección nacional competitiva y entre las mejores de América. El BSN, por otro lado, era dominada por los Vaqueros y Piratas, teniendo eventualmente una merma en asistencia a finales de los 70 y principio de los 80. El éxito de Bayamón y Quebradillas se debió en parte a la agresividad que tuvieron en reclutar nuyoricans de impacto, el otro que logró algo similar fue Río Piedras, teniendo un campeonato en 1976, liderados por Butch Lee (nacido por accidente en Puerto Rico), Freddie Lugo, Roberto Vigil, Earl Brown y otros.

Identificando claramente el desbalance competitivo y la posible desaparición de franquicias, Jenaro “Tuto” Marchand en 1980 impulsó darles un importado latinoamericano mediante sorteo a los peores seis equipos de la temporada anterior: Aibonito, Morovis, San Germán, Arecibo, Guayama y Mayagüez. Ahí llegan los dos mejores refuerzos en la historia de la liga: Rolando Frazer a Aibonito y Mario Butler a Morovis.  

El BSN gozó de un mejor balance competitivo en la década de los 80, eventualmente teniendo a San Germán, Aibonito y Morovis con campeonatos. Aunque Frazer y Butler cargaban a sus respectivos equipos, poco a poco sus equipos fueron sumando piezas nativas importantes para llevarlos a la cima de la liga. Por su parte, San Germán tenía al panameño Ernesto Malcolm cuando ganaron en 1985, siendo un jugador de rol en un trabuco que incluyó a Piculín, Butch Lee y Bobby Ríos.

Su impacto de los 80 en adelante:

La medida de traer importados por parte Marchand no solamente buscaba balancear la liga, también expuso al talento nativo a lo mejor que tenía que ofrecer los países centroamericanos y caribeños, los cuales teníamos que luchar en Centrobasket para poder estar consistentemente en Mundiales y Juegos Olímpicos. Nuevamente, la federación tenía un compromiso con el desarrollo del talento nativo en perfecta sintonía con la liga, porque era requisito tener finca y presencia en las ligas federativas. Esto era posible sin resistencia, porque la liga pertenecía a la federación.

Marchand aprovechó varios factores para reclutar estos latinoamericanos de alto nivel: la NBA no era una opción atractiva por su situación económica y además perdían elegibilidad de representar a su país, que en aquel tiempo era el sueño de todo jugador latinoamericano. Las oportunidades de hacer una buena vida como jugador profesional eran escasas y en aquel tiempo el BSN era de las pocas ligas bien formadas a nivel mundial.

Ya de 1993 en adelante se permite al menos un refuerzo por equipo y se podían firmar estadounidenses. Los equipos firmaban en las posiciones de mayor debilidad, mayormente en la pintura. Había otros equipos como Ponce que se negaron a firmar refuerzos por años porque entendían que su finca era suficiente para mantener la dinastía. Eventualmente cambiaron de parecer en parte por la muerte de Julián Rodríguez, uno de los mejores prospectos pívots del país y que ya era una pieza importante en el equipo.

De 1993 al presente ha habido múltiples cambios en la reglamentación, llegando hasta un tope de tres por equipo en la pasada década hasta una reducción a dos. En ocasiones se le añadía un refuerzo a los peores cuatro en la tabla, siendo Santurce uno de los beneficiados en una parte de su corrida de cuatro campeonatos al hilo del 1998 al 2001.

En esta década (2020-presente) a las franquicias de expansión se les dio hasta tres refuerzos por equipo, teniendo uno de ellos la limitación de tener que ser latinoamericano, bajando nuevamente a dos la temporada siguiente si clasificó a postemporada por primera vez.  

Al conocer estos datos, se puede reconocer que la reglamentación de refuerzos es la medida mas efectiva para balancear la liga. La reglamentación de sorteo ha ayudado en algo, pero depende de los jugadores disponibles y la cantidad de turnos, siendo Fajardo en 2007, Ponce en 2013 (sumen tres refuerzos) y Carolina en 2022 ejemplos de que un sorteo cambió por completo sus expectativas inmediatamente. Construir a base de sorteos es algo que requiere seriedad, paciencia y consistencia, algo que carecen mucho de los equipos en la actualidad. Recientemente se eliminó la regla del hijo de franquicia que incentivaba que las franquicias de BSN tuviesen algo parecido a una finca de desarrollo. Ahora el BSN habla de una liga juvenil o desarrollo, hay que esperar a ver cuál es el concepto y si reconocen la realidad actual en la cual la mayoría de los prospectos se van a ir a Estados Unidos a buscar mejores oportunidades.

Lo otro que usa la liga para balancear sin éxito alguno es el tope salarial, que es conocido por todos que existe una evasión brutal para evitar caer o pagar más en el famoso impuesto de lujo. Esto lo logran mediante múltiples contrataciones con cada jugador.

Nuestra realidad:

Actualmente se juega mas baloncesto en Puerto Rico que antes. Hay una buena cantidad de clubes y además el baloncesto escolar ha tenido un auge gracias a la plataforma de Buzzer Beater. El problema es que hay menos población, menos jugadores y entonces tenemos las mismas figuras jugando varios torneos a la vez. Eso significa menos prácticas y más juegos. En resumen: menos enfoque en un desarrollo completo de destrezas en edades sensitivas y conceptos colectivos.

Al mismo tiempo, ha bajado considerablemente las exigencias en la certificación de entrenadores, conformándose la federación con cobrar la inscripción y listo. Si eres de algún “combo” bendecido, ni te preocupes por el examen. Esto abre la puerta a que nuestros niños sean desarrollados por algunos dirigentes que claramente no tienen la preparación adecuada, buscan solo ganar por el reconocimiento y el resultado final es jugadores con habilidades que no saben integrarse a un rol dentro de un equipo.

Si miramos la composición de planteles del BSN en la temporada 2024, los jugadores nacidos y desarrollados en la isla son minoría. Ni hablar cuántos de esos jugadores son clave en las expectativas del equipo. Eso nunca había pasado en la historia de la liga, pero llevamos 22 años desde el cambio de responsabilidades entre la federación y el BSN, ambos dando largas al asunto mientras llega esta cepa de nuyos.

Echarle la culpa al BSN de esta crisis y decir que traer un refuerzo es eliminar la plaza de un nativo es el argumento mas simplista que existe. ¿A quién realmente estamos sacando? Los prospectos boricuas que se quedaron aquí prefieren el taller de la Liga Puertorriqueña y los torneos callejeros que existen, que en ocasiones pagan mejor que el mismo BSN. Este ejemplo aplica para los muchachos que jugaron en clubes, escuelas y la LAI que realmente no les llenan los ojos a los apoderados. A esos le ofrecen una dieta y pocos beneficios comparados con otros. Los nuyos sin mucho resume entran a probarse y los que tienen altas expectativas cuentan con muchas mas opciones para entrar al baloncesto profesional, siendo los equipos del BSN mas agresivos para cumplir con sus exigencias.

Los jugadores nativos (aquí incluyo los nuyos) deben enfocarse en mejorar su juego, competir y darle a los equipos la flexibilidad de usar la regla para atender las debilidades que tiene el equipo. La Asociación de Jugadores debe sentarse a pensar que realmente es lo importante para ellos que vaya de la mano con llevar al BSN al próximo nivel, exigiendo garantías salariales, participación económica en nuevos acuerdos que signifique nuevas entradas de dinero, mas opciones para entrar al mercado de agencia libre, trato estandarizado y remuneración por la utilización de su imagen.

La entrada de nuevos apoderados con una nueva visión y mas agresivos a la hora de invertir ha traído nuyoricans y refuerzos de mejor calidad. El tener nativos enfrentándose a una mejor calidad de refuerzos ha elevado competitividad que se ve en cancha. Aunque no quieran admitirlo, el BSN fue parte importante de la clasificación olímpica el pasado verano.

¿A dónde debemos apuntar para exigir? Hay que mirar abajo, las ligas de desarrollo, los programas escolares, los métodos de capacitación de entrenadores y la seriedad que tiene la federación a la hora de atender las selecciones juveniles. En un futuro a lo mejor podemos ver un BSN como una liga mas abierta, pero si aceptamos nuestra realidad y trabajamos, tendríamos planteles con más jugadores de calidad desarrollados en el patio. Eso traería mucho mas interés al BSN, teniendo a esos fanáticos identificándose con los jugadores locales. Ahora mismo, los fanáticos de los equipos están mas pendientes a la firma de refuerzos que de nativos, eso crea inestabilidad y en algún punto desinterés.  

Cuando uno ve los ángulos posibles, los apoderados adoptaron un tercer refuerzo para realmente tener una buena oportunidad de ser competitivo. La flexibilidad que tendrán ahora en la construcción de planteles también puede crear un ambiente en el cual nativos puedan tener mejores oportunidades de tener cancha vía cambio, siendo totalmente diferente el valor de un jugador de rol para equipos con muchos o bajos recursos. Eso sin contar el beneficio de poder jugar contra jugadores con diferentes experiencias y otra mentalidad, porque recuerden que el refuerzo se puede cambiar prácticamente sin límites.

¿Qué se puede mejorar para las próximas temporadas? Establecer una fecha fija de torneo y evitar los constantes cambios de refuerzos. Eso se puede hacer adoptando fechas en las cuales las ligas donde están mirando refuerzos (Australia, G-League, China, Corea) están finalizando para poder crear ese balance. Los fanáticos están cansados del constante cambio de refuerzos. Al mismo tiempo, se debe hacer un mejor trabajo a la hora de estudiar y firmar estos jugadores, especialmente los ex NBA.

Al final del día, los jugadores nativos no pueden estar opuestos a una medida que mejore las posibilidades de los equipos en ser competitivos. Especialmente considerando que para al menos llegar al famoso “break-even” los equipos deben llegar a una semifinal o final. Todavía el modelo económico de la liga no ha madurado, pero los apoderados se han mantenido firmes en jugar por su compromiso con la institución y el potencial que tienen de eventualmente convertir esto en un negocio rentable y atractivo.

Del lado de los jugadores, ellos no cuentan que muchas de las ligas las cuales juegan en el exterior tienen reglamentaciones similares al BSN o son mas abiertas. Tampoco dicen que sacan pasaportes dominicanos, mexicanos y de otros países centro y suramericanos para pasar como nativos o tener una clasificación favorable. También los jugadores elite no tratan al BSN como una liga primaria. Hay que ser consistentes en el discurso.

Por eso hay que estar abierto a recibir medidas que perpetúen la estabilidad de la liga, se abran los canales de diálogo y todos los componentes del baloncesto tienen que trabajar para tener un producto sostenible en todos los niveles. Tomar una postura basado en la agenda de unos pocos es un ejercicio irresponsable y al igual que en la cancha, la solución recae en el trabajo en equipo.

Deja un comentario